Actualmente la Red pone a nuestra disposición infinidad de herramientas online para dar a conocer nuestra organización. Crear una imagen de marca es más fácil que nunca, pero crearla correctamente no tanto. Hay que ser cauto y tener precaución en ciertos aspectos. Un blog, una cuenta de Twitter o Facebook en la que sencillamente nos dediquemos a hablar de nosotros no será apenas relevante para el resto de la comunidad.
En Internet y las Redes Sociales no hay mayor error que la creencia en ellos como un elemento únicamente publicitario y promocional de nuestros productos. Tengamos claro algo: el “autobombo” no gusta al resto de internautas. El efecto que tendrán estas acciones será el opuesto al deseado. Las empresas, marcas o personas que sólo hablan de sí mismas cansan; las que aportan valor gustan. Si creen que así se actúa en la web social es que no saben nada de este nuevo mundo. Quizá sea cierto que son tan buenas como dicen ser (o quizá no); pero sus estrategias online necesitan de una urgente revisión.
Pongamos un ejemplo: necesitamos un contable que gestione nuestras finanzas y decidimos buscarlo en Internet. Fruto de esta búsqueda, nos quedamos con dos alternativas:
- Opción a: Un profesional en cuyos sitios web se dedica únicamente a hablar de sus logros, de lo buenos que son sus servicios, de su C.V. y de su experiencia.
- Opción b: Especialista contable con web y blog propio, en el que publica frecuentemente artículos de ayuda y opinión relacionados con su especialidad, dónde observamos comentarios de lectores asiduos con dudas, una cuenta en Twitter con cientos de seguidores, aportes de calidad y que, al mismo tiempo, usa como soporte de Atención al Cliente.
¿Qué nos inspira más confianza? En nuestra opinión, la opción b nos hubiese convencido bastante más, habiendo creado indirectamente un engagement, una vinculación y cercanía con sus potenciales clientes que la otra opción no consiguió. Además, la existencia de comentarios positivos y satisfechos es otro aliciente para no dudar de sus servicios. La decisión estaría clara.
No existe un límite concreto en la autopromoción. Como referencia podemos tomar la regla del 10/1; la cual determina que por cada 10 historias de interés general sobre una temática determinada podremos introducir un mensaje puramente promocional. Animamos, por tanto, a aquellas empresas, pymes, autónomos, emprendedores o profesionales que estén trabajando su marca en Internet a que apliquen esta regla. Incluso que la incrementen a un 15/1 o 20/1 sin problema. Tanto los seguidores como la imagen de su empresa saldrán beneficiados.
Si demostramos nuestra profesionalidad con información de calidad, artículos interesantes, creando una comunidad, atrayendo tráfico y apartamos la vista de nuestro ombligo, terminaremos obteniendo nuestra recompensa. Es una tarea que requiere constancia y paciencia, pero que sin duda nos dará un gran fruto: una marca empresarial o personal sólida y consolidada.








