Cómo gestionar nuestro tiempo

Desde bien pequeños se nos enseña la importancia de una buena organización y orden a la hora de abordar los diferentes ámbitos de nuestra vida. Si no sabemos dedicar el tiempo preciso a cada uno de nuestros quehaceres podemos vernos abocados al estrés, la ansiedad o incluso al fracaso.

Lo mismo ocurre en nuestras empresas. Son muchas las tareas a desarrollar y parece que el tiempo de disponemos para llevarlas a cabo siempre es insuficiente. Por ello es necesario tener en cuenta una regla que parece de sentido común, pero que muy a menudo olvidamos: necesitamos priorizar y dedicar más tiempo a aquellas tareas que nos acercan a nuestro objetivo empresarial. Pero, ¿cómo realizamos esta criba, entre lo más y lo menos importante, cuándo son cientos las tareas que nos avasallan?

La clave en la eficiencia de la gestión de nuestro tiempo consiste, paradójicamente, más en saber dónde queremos llegar con nuestros actos que en centrarnos en la cantidad de tareas que somos capaces de hacer en el tiempo con el que contamos.

Con este objetivo en mente las cinco reglas para una eficiente gestión de nuestro tiempo serían:

  1. ¿Qué es lo que queremos? ¿Cuál es nuestro propósito final? ¿Qué es importante para nosotros? Si no sabemos a dónde queremos llegar posiblemente ninguna de las acciones que emprendamos sean satisfactorias para nosotros, porque ninguna acabará por convencernos plenamente. Debemos pararnos a pensar y encontrar la respuesta a estas preguntas, siempre basándonos en nuestros deseos y aspiraciones.

 

  1. Hacer más con menos. Debemos priorizar las tareas que realmente nos llevan a nuestro propósito final, y descartar (o dejar en un segundo plano) aquellas que menos nos aportan. No trabajes duro, trabaja inteligente: Si nos sigue faltando el tiempo hay que volver a preguntarte qué es lo que queremos conseguir y qué tareas hacen falta eliminar para llegar a ello.

 

  1. Usar la mente a nuestro favor. Hay que fraccionar nuestro desafío en pequeñas tareas. Consiguiendo poco a poco las metas se reforzará nuestra autoestima y estaremos preparados para afrontar los siguientes pasos. Sin embargo, si somos demasiado ambiciosos y las tareas se amontonan, tenderemos a querer dejar de lado nuestro objetivo.

 

  1. Crear una espiral en movimiento. Con nuestro objetivo claro hacer las tareas necesarias para lograrlo nos hará sentir bien. No hacerlas, por el contrario, nos hará sentir mal y tendremos la sensación de que no estamos actuando de la manera más eficiente Así que una vez hayamos pasado a la acción las ganas de seguir adelante irán incrementando.

 

  1. Mantener el equilibrio. El descanso es necesario para poder mantener un buen rendimiento a largo plazo, tal y como hacen los deportistas de élite. Hay que saber parar a tiempo y cuando surja algún motivo de estrés alejarse de él momentáneamente, para poder resolverlo una vez estemos llenos de energía y con la mente más abierta.

Así pues, los principios para una buena planificación de nuestro tiempo incluyen la necesidad de definir nuestro objetivo empresarial, elegir las tareas que nos llevan a su consecución, fraccionar dichas tareas, pasar rápidamente a la acción y buscar el equilibrio entre trabajo y descanso.

Fuente: www.leaderbuilding.com

 

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